El PH y el rendimiento deportivo: SOMOS LO QUE COMEMOS? SOMOS LO QUE ABSORBEMOS

Uno de los factores que afectan de modo directo al rendimiento deportivo y que demasiadas veces dejamos de lado es el grado de acidez del organismo o dicho de otro modo, al PH.

La sangre de nuestro organismo mantiene un nivel de acidez para que las reacciones químicas que ocurren en él, sean lo más provechosas posibles, y cada vez que ese nivel de acidez cambia nuestro rendimiento, recuperación, etc. se ve alterado. Razón de más para que nos preocupemos especialmente de este tema tanto para la parte deportiva que nos afecta como la de la salud.

Veamos antes, pero, lo que es el nivel de PH y como se mide:

 

El pH puede ir desde 1 (lo más ácido ) hasta 14 (lo menos ácido, también llamado alcalino o básico). Por ello, cuanto mayor es la acidez, más bajo es el pH. El general, el pH óptimo de nuestro organismo es de 7.4 que es el pH normal de la sangre. En estas condiciones todo está normal. Por debajo de 7.35 estamos ácidos (en acidosis), y por debajo de 7 el organismo muere. Por encima de 7.45 estamos alcalinos (en alcalosis), y por encima de 7.8 el organismo muere. Es así de “sencillo” y concreto.

¿Por qué es importante para el atleta mantener su pH en los límites de la normalidad?

Hemos comentado que a un pH ácido hay gran número de reacciones químicas que dejarán de producirse. Por ejemplo, cuando se acumulan muchos elementos ácidos en un músculo que está entrenando, las proteínas contráctiles pierden su capacidad para formar puentes de unión entre ellas y el músculo deja de contraerse. A esto se llama fatiga muscular. Por otro lado, uno de los sistemas más potentes que tiene el organismo para neutralizar los ácidos es mezclarlos con sales de calcio provenientes del hueso. Es decir, la acidosis produce desmineralización. Y el deportista, en su entrenamiento, está continuamente sobrecargando los huesos de los codos, las rodillas o los tobillos, que no van a poderse recuperar si están en acidosis. Puedes notar como el sudor, cuando es muy ácido, irrita y fisura la piel. La orina también puede ser ácida, con escozor al orinar y mayor facilidad para contraer infecciones urinarias. Los dientes se deteriorarán por el consumo frecuente de azúcares (ácidos). Son comunes las tendencias depresivas de manera que el atleta no lucha en los entrenamientos y pierde la ilusión por competir. La sensibilidad al dolor aumenta. Aparecen en los músculos puntos muy dolorosos a la presión y, por si todo esto fuera poco, el organismo tenderá a acumular líquidos para diluir los ácidos ¿os suenan de algo estos síntomas?

Estáis cansados, desmotivados, con dolores articulares, retención de líquidos, pesadez de piernas… Entrenar demasiado, tomar demasiadas clases, o descansar demasiado poco nos está generando acidez. Posiblemente notarás que, aunque haces mucho ejercicio, y esperabas ver tu piel más fina (consumida por el esfuerzo), por el contrario estarás más hinchado/a. Es la retención de líquido que quiere compensar esa acidez.

¿Qué produce la acidosis desde el punto de vista de la alimentación? Si hablamos de alimentación, la acidosis puede ser producida también por un exceso de alimentos de tipo ácido. Un ejemplo, el caso del azúcar refinado.

La carencia de vitaminas y oligoelementos es otra posible causa de acidosis. La oxigenación pobre, las malas digestiones (gases…) también conducen a la acidosis.

¿No habéis  notado que cuando tenéis muchos gases intestinales os encentráis más cansados, pesados, con menos energía y menos ánimo? La mala digestión puede ser debida a una falta de enzimas digestivas, a una alergia a alguno de los alimentos, a haber comido excesiva cantidad de comida para nuestra capacidad digestiva, a ingerir demasiada fibra, a comer demasiado rápido o a no respetar los tiempos necesarios para digerir, interrumpiéndolos con estrés o esfuerzo físico.

¿Cómo controlar la acidosis? Debemos saber que los alimentos se dividen en: alimentos ácidos, alimentos productores de ácidos y alimentos alcalinos.

Los alimentos productores de ácidos liberan acidez cuando son metabolizados por los procesos digestivos. La mayor parte son básicos en nuestra alimentación, por lo que, aunque tengamos que consumirlos, se hace preciso controlar su cantidad. Carne, marisco, huevos, queso, algunos lácteos, grasas animales, aceites vegetales, pan, pasta, cereales en copos, legumbres, azúcar blanco, frutos secos, café, té, chocolate, etc. Su influencia depende de la cantidad de comida que consumamos, la frecuencia con que se coman, la hora de la ingesta (es preferible consumir los ácidos por la mañana, pues necesitan muchas horas para metabolizarse), de la proporción entre alimentos ácidos y alcalinos de nuestra ración, etc.

Los alimentos propiamente ácidos son los que contienen de por sí sustancias ácidas. Generalmente los reconocemos por su sabor (limón, vinagre, etc.). Mediante los procesos digestivos, estas sustancias ácidas pueden permanecer ácidas o convertirse en alcalinas. ¿De qué depende? Pues de cada persona. Unas metabolizan bien los ácidos y los aprovechan para alcalinizar, y otras no tienen la suficiente capacidad metabólica para transformarlos, de manera que se quedan como elementos ácidos y producen los problemas típicos de su acumulación. Como ejemplos tenemos suero láctico, yogur, frutas no maduras, frutas ácidas (piña, fresas, nísperos, kiwi, manzana y cítricos en general), tomate, bebidas azucaradas, miel, vinagre, zumo de frutas, etc.

Alimentos alcalinos son los que contienen pocas o ninguna sustancia ácida. Tampoco producen ácidos con su digestión y metabolismo. Tenemos patatas,

verduras de hoja verde, zanahoria, remolacha, leche, suero láctico fresco o en polvo, plátano, almendra, leche de almendras, etc.

¿Como controlamos entonces esta acidosis?

Lo primero será controlar una posible ingesta excesiva de alimentos ácidos. Será también importante eliminar los ácidos ya acumulados en el cuerpo. La manera más fácil de eliminarlos es a través del ejercicio físico suave (cuando el ejercicio es intenso, se produce el efecto contrario). Hay otros sistemas más sofisticados pero que no trataremos en esta ocasión (inhalación de oxígenos, etc).

En resumen, de este modo nos damos cuenta de que nuestra salud está sumamente influenciada por nuestra alimentación, nuestros hábitos y nuestra actividad. Nosotros elegimos lo que comemos y así elegimos cómo queremos tener nuestra salud. De ahí la famosa frase: SOMOS LO QUE COMEMOS.

En esta ocasión he tratado de daros un poco más de información para que al menos podamos tomar mejor nuestras elecciones para mejorar la dieta, el entrenamiento y en consecuencia, a nosotros mismos como deportistas.

Además, existen ya en el mercado varios suplementos que pueden ayudar a controlar y regular el PH, yo los tomo a diario como parte de mi plan nutricional y de salud y podéis encontrarlos fácilmente en www.masmusculo.com

Espero haberos servido un poco de ayuda, aunque sea sólo un poco.

Xisco Serra

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