MEDICINA DEPORTIVA: HISTORIA DEL DOPAJE

Historia del dopaje

Siempre han existido técnicas o sustancias utilizadas por el deportista para aumentar su fuerza y resistencia y mejorar de sus actuaciones. Sin embargo, el doping, de la forma que nosotros lo entendemos, apareció en el siglo XIX, cuando los avances de la medicina empezaron a ser importantes y el grado de competitividad y profesionalismo en el deporte fue aumentando. Aunque a principios del siglo XX eran utilizadas diversas prácticas de dopaje en algunos deportes, hasta las últimas décadas del siglo pasado el dopaje no alcanza una extensión y transcendencia de gran repercusión social. El principio del siglo XXI, con el descubrimiento de nuevas sustancias, como la tetrahidrogestriona (un anabolizante) sintetizada en los laboratorios Balco (Estados Unidos), en 2003, o la posible utilización del dopaje genético, marca una nueva etapa en la progresión de la sofisticación en las técnicas y aparición de nuevos métodos y formas de dopaje.

A continuación se hará una breve cronología de la historia del dopaje, empezando por épocas muy remotas donde ya se consumían productos naturales que tenían como objetivo mejorar las capacidades de los individuos.

Raíces mitológicas y legendarias del dopaje

En la mitología nórdica encontramos una de las primeras descripciones claras de lo que hoy en día consideraríamos dopaje. En este caso se describe como los guerreros berserkers conseguían aumentar hasta doce veces su fuerza combativa utilizando el hongo Amanita muscaria, que contiene el compuesto alcaloide denominado muscarina. A pesar de estar presente en pequeñas cantidades, este compuesto provocaba embriaguez delirante, con estimulación parasimpática. Sus efectos se prolongaban durante todo un día, pero iban acompañados de alteraciones nerviosas, accesos de cólera y alucinaciones. Posteriormente surgía una fuerte sensación de cansancio y debilidad, debido probablemente a la ingestión conjunta de este hongo con el Piptadena peregrina, que contiene un alucinógeno también indicado en estas narraciones mitológicas.

Antigua China, América Precolombina y África

Las plantas han sido otro de los recursos que, desde los tiempos más antiguos, se han utilizado para mejorar alguna capacidad física.

En la medicina china, para aumentar la resistencia cardiaca y la presión sanguínea, se utilizaban sustancias extraídas de la ephedra. De hecho, en un cuadro chino del año 3.000 a.C. se ve a un emperador chino masticando una ramita de esta planta, que contiene el estimulante efedrina.

En la América Precolombina, los nativos de los Andes, especialmente de la zona que actualmente ocupan Perú y Bolivia, ya conocían el “árbol de la coca”. Las hojas de esta planta, que los indígenas utilizaban ya hace un milenio, contienen diversos alcaloides entre los que se encuentra la cocaína, que es el verdadero principio activo de la planta. Si bien en principio estas hojas se utilizaban con fines religiosos, los incas alcanzaban rendimientos sorprendentes masticando estas hojas, como por ejemplo el hecho de recorrer unos 1.750 km en cinco días. De hecho, la coca era tan utilizada que se estableció una medida de distancia, la cocada, que equivalía a la distancia que podía recorrerse bajo la influencia de una dosis normal de hoja de coca, y que podía cifrarse en unos 200 km. Otros grupos indígenas utilizaban estimulantes parecidos a la estricnina y aquellos indígenas que formaban parte de las tropas de Hernán Cortés, tomaban peyote o mescalina para reducir la fatiga originada por la marcha.

En África también existen referencias del uso de plantas que estarían en la línea de los anteriores casos.

Grecia y Roma

Dentro de las diferentes competiciones y pruebas que se establecían en esta época, en el siglo V a.C., aun en Grecia, sabemos que los corredores de fondo ingerían antes de las carreras diversas sustancias como, por ejemplo, cocciones de equiseto (que incluye muchas especies, entre ellas una denominada cola de caballo, y que contienen alcaloides).

De la antigua Roma se sabe que los atletas romanos intentaban mejorar su rendimiento mediante drogas tonificantes y que drogaban a los caballos con una mezcla compuesta fundamentalmente por hidromiel fermentada (en la que se acababa formando alcohol etílico).

Realmente, podemos considerar que las observaciones descritas en este apartado sobre Grecia y Roma suponen los verdaderos antecedentes del dopaje dentro del mundo deportivo.

Época Moderna

A finales del siglo XIX es cuando aparecen los primeros deportistas profesionales y se van instaurando las primeras competiciones con un cierto carácter oficial. Es en este momento cuando empiezan a encontrarse informaciones acerca del uso por parte de los deportistas de diferentes sustancias, que ahora calificamos como dopantes, para mejorar su rendimiento. Una de las pruebas deportivas más habituales en ese momento, a partir de 1879, en Europa eran las pruebas ciclistas conocidas como “seis días”, en las que los ciclistas tenían que completar 144 horas de competición. Los entrenadores, para que los ciclistas pudieran soportar mejor estas competiciones, suministraban a los ciclistas sustancias como mezclas de cafeína en Francia, trozos de azúcar mojados en éter en Bélgica o, de forma generalizada, alcohol. El primer caso mortal documentado de dopaje de un deportista corresponde al ciclista galés Arthur Linton, que durante la carrera Burdeos-París de 1896 tomó un coctel de estupefacientes que le suministró su entrenador. Se cree que la morfina fue la que causó la muerte de este ciclista.

A principios del siglo XX el dopaje continúa creciendo con la aparición en este mundo de la estricnina, la efedrina (primera anfetamina utilizada) y los esteroides. En cuanto al dopaje, esta época es conocida como la época del dopaje empírico, ya que se administraban las sustancias sin ningún conocimiento médico y las técnicas utilizadas se iban propagando entre conocidos sin ningún tipo de control o limitación.

Así, a principios del siglo XX las crónicas indican como en el boxeo se utilizaba estricnina mezclada con brandy y cocaína. Thomas Hicks ganó la maratón de las Olimpiadas de Londres en 1904 dopado con estricnina, alcohol y cocaína. Se utilizaban también sustancias como diferentes formas de arsenio, nitroglicerina o heroína. Una de las cuestiones más destacadas, y adelantadas, es que en esa época, los futbolistas belgas ya realizaban ensayos de oxigenoterapia.

Posteriormente se iniciará sintomatológico. En este caso, empiezan a utilizarse medicamentos en sí basándose en sus efectos médicos. Así, los cardiotónicos se usaban en atletismo ya que aceleran el corazón y las anfetaminas empiezan a usarse ya que reducen la fatiga (o su percepción).

Últimos 30 años

De alguna forma, esta nueva época se abre con el inicio del uso de las anfetaminas (efedrina como precursora), que aproximadamente se produce en los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936. El consumo de anfetaminas se hizo muy popular en esta época incluida la Segunda Guerra Mundial, debido a que se podían comprar libremente. Unos años más tarde las anfetaminas estuvieron claramente implicadas en las muertes de diferentes deportistas durante la competición. Probablemente, el caso más conocido fue el del ciclista británico Tom Simpson que murió en plena ascensión al Mont Ventoux en una etapa del Tour de Francia de 1967. En este caso, la ingesta de anfetaminas y brandy combinada con el esfuerzo y el calor extremos provocaron la muerte de este ciclista.El uso de anfetaminas impide al deportista determinar o conocer cuál es su propio umbral de fatiga, pudiendo ser sobrepasado y llevando al deportista a un estado de agotamiento tal que le produzca la muerte.

En 1935 se consigue por primera vez aislar la hormona masculina, la testosterona. De alguna manera, este podría considerarse el punto de partida que posibilitaría la utilización de hormonas, empezando por los esteroides anabolizantes, como sustancias dopantes. De hecho, es a partir de los años 1950-60 cuando se inicia esta práctica conocida como dopaje hormonal. En principio, se utilizaban en levantamiento de pesos y en pruebas atléticas de pura fuerza muscular, como los lanzamientos. Sin embargo, su uso se extendió muy rápidamente a otros deportes. Uno de los casos más conocidos, aunque algo posterior, es el del atleta Ben Johnson, que dio positivo por anabolizantes tras ganar la final de los 100 metros lisos de los Juegos Olímpicos de Seúl. En los años 80 se introducen nuevas hormonas como las peptídicas y la cortisona. Aproximadamente, los años 60, y coincidiendo en el tiempo con el inicio del uso de hormonas como la testosterona, se consideran el periodo en el cual se generalizó el uso de las sustancias dopantes conocidas hasta el momento.

En la misma medida que durante los últimos 30 años la ciencia ha ido evolucionando de forma exponencial, también lo ha hecho el dopaje, iniciándose una época donde los casos positivos de dopaje así como las técnicas y sustancias usadas se han multiplicado de una forma muy importante, pero también, de la misma forma, han evolucionado los métodos de detección.

Uno de los hechos clave que definen el principio de esta época es la “instauración”, probablemente a mediados de los 80, del dopaje sanguíneo y del uso de la EPO. De hecho, se empezó a tener constancia de estas innovaciones cuando a finales de los años 80 y en los 90 se dieron varios casos de muerte de ciclistas en Holanda, Bélgica y Alemania que, posteriormente, pudieron atribuirse al uso indiscriminado de EPO en los años anteriores.

Más modernamente se han dado casos concretos como el caso “Festina” en el Tour de Francia de 1997, cuando se encontraron gran cantidad de sustancias dopantes (EPO, testosterona, hormona de crecimiento, corticosteroides y anfetaminas) en uno de los coches de equipo, o las operaciones “Puerto” y “Galgo” en España. Todo ello acompañado de infinidad de casos de positivos como los de los ciclistas Roberto Heras en la Vuelta a España de 2005 (descalificado como ganador por positivo con EPO), Floyd Landis en el Tour de Francia de 2006 (descalificado como ganador del por positivo con testosterona) o el actual, y pendiente, de Alberto Contador en el Tour de 2010.

Estos últimos años se han caracterizado, probablemente, por dos hechos destacados. Por una parte, se podría decir que el dopaje ha ido dando un nuevo giro, peligroso, en el sentido de que hay muchas nuevas sustancias y sistemas para utilizar y que representan un peligro para la salud del deportista. Y, por otra parte, se ha producido una mejora muy notable en los métodos de detección de sustancias dopantes, además de un control más completo y estricto, lo que ha llevado al mayor número de casos de positivos. Como última etapa en las innovaciones referidas al dopaje, habría que mencionar el dopaje genético, cuya base de conocimiento derivaría de los estudios de las enfermedades genéticas hereditarias.

 

Bibliografía

1.- Williams MH (editor). Nutrición para la Salud, la condición física y el deporte. Ed. Paidotribo, 2002.

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4.- González Gallego J, Sánchez Collado, P, Mataix Verdú, J. Nutrición en el deporte. Ayudas ergogénicas y dopaje. Serie Salud y Nutrición. Fundación Universitaria Iberoamericana, 2006.

5.- Rodríguez Bueno, C. Dopaje en los deportes. Editorial Interamericana, 1991

 

 

 

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